Chef Reynada y su visión de la "Cocina Tradicional Evolutiva"
- Restaurantes en Acapulco
- 2 jul 2019
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 23 sept 2025
En el corazón del Parque Papagayo, donde el bullicio de la ciudad se entrelaza con la calma de la naturaleza, emerge un espacio que redefine la experiencia culinaria en Acapulco: Rosmar. Bajo la dirección creativa del Chef Javier Reynada, este restaurante se ha convertido en un laboratorio de sabores donde lo local se transforma en vanguardia.
La filosofía de un creador de sabores "cocina tradicional evolutiva"
Para Reynada, cocinar no es repetir recetas, sino contar historias a través del paladar. Formado entre fogones tradicionales y técnicas contemporáneas, el chef se ha propuesto crear lo que él llama “cocina tradicional evolutiva”: un puente entre el México de raíces y el México que experimenta con nuevas texturas, ingredientes y narrativas gastronómicas.
“Me interesa darle nueva vida a los ingredientes de siempre, porque ahí está nuestra identidad. La cocina es memoria, pero también sorpresa”, explica Reynada en sus redes sociales, donde se presenta como cocinero, consultor y creador gastronómico.
Un menú que dialoga con la tradición
La carta de Rosmar se distingue por esa dualidad:
Risotto de hongos, con un giro que equilibra el bosque con un guiño mediterráneo.
Filete de res con alcaparras, donde la técnica europea se encuentra con la contundencia mexicana.
Ceviches de camarón con tamarindo, una reinterpretación tropical que sorprende con frescura y sutileza.
En los desayunos, la sencillez cobra carácter: desde chilaquiles delicadamente ejecutados hasta lo que denomina "El mejor pan Francés del Mundo" un platillo imperdible que lleva el balance perfecto con una mezcla de sabores ligados a la gastronomía Guerrerense.
Cada platillo se acompaña de un diseño visual pensado para cautivar a primera vista, porque en Rosmar comer es también una experiencia estética.
La experiencia Rosmar
El ambiente se describe como íntimo y relajado: mesas con vista al verdor del parque, un servicio cercano pero profesional, y precios que buscan mantener un equilibrio entre accesibilidad y alta cocina. Es un lugar para quienes desean descubrir otra cara de Acapulco, más allá de los mariscos playeros y la comida rápida turística.
Claro, no faltan retos: la disponibilidad de ciertos platillos y la consistencia en el servicio son aspectos que los comensales señalan como perfectibles. Sin embargo, la propuesta de Reynada tiene un sello claro: honestidad en la cocina y ambición creativa.
El futuro en construcción
Rosmar es todavía un proyecto joven, pero su crecimiento apunta a consolidarse como un referente de la gastronomía contemporánea en Guerrero. Reynada, con su estilo inquieto y experimental, parece decidido a seguir explorando la frontera entre tradición y modernidad.
En un destino como Acapulco, marcado por la historia y la reinvención constante, Rosmar es un recordatorio de que también en la mesa se construyen nuevas formas de identidad y orgullo local.






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