50 platillos de la gastronomía guerrerense que podrían perderse
- Restaurantes en Acapulco
- 29 sept 2025
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Actualizado: 9 oct 2025
Una herencia culinaria en riesgo de olvido
Por Redacción Restaurantes en Acapulco
La cocina de Guerrero es un mosaico de culturas: la indígena nahua, mixteca y tlapaneca; la herencia española; la africana que llegó en la Costa Chica, y la asiática traída por el Galeón de Manila. Este mestizaje dio vida a una de las gastronomías más diversas del país. Sin embargo, muchos de sus platillos —tesoros transmitidos de generación en generación— corren el riesgo de desaparecer.
A continuación presentamos 50 platillos y bebidas tradicionales de la gastronomía guerrerense que merecen ser rescatados, documentados y disfrutados antes de que se extingan de la memoria colectiva.
Costa Grande y Costa Chica: sabores del mar y el coco
Guinatán – Pescado o camarón guisado en leche de coco y chile guajillo, de origen filipino.
Apozonque – Caldo espeso de maíz martajado con camarón seco.
Caldo de cuatete – Sopa de bagre de laguna con especias.
Chanfaina costeña – Guiso de vísceras de res con chile.
Frijoles con iguana – Platillo rural que mezcla proteína silvestre con frijol.
Armadillo en salsa roja – Tradición campesina con chile guajillo.
Pipían costeño – Mole de pepita con pescado.
Ceviche costeño con coco – Pescado fresco, coco tierno y chile verde.
Caldo de camarón seco – Preparado en fogones de leña.
Tiritas de pescado tradicionales – Cortadas en tiras, marinadas con chile y limón.
Caldo de jaiba de río – Estilo casero, con chile costeño.
Chilpachole de mariscos – Caldo espeso con camarones, jaiba y chile.
Región Centro: Chilpancingo, Iguala y Tixtla
Pozole verde de Iguala – Con pepita y chiles verdes.
Tamales nejos – Masa nixtamalizada con ceniza, servidos con mole.
Caldo de res con chochas – Con flores de palma.
Mole rojo de fiesta – Mole espeso de chiles rojos, típico en bodas.
Atole de granillo – A base de maíz quebrado y anís.
Chito de res – Carne seca hervida en salsa de chile.
Mole verde de Chilapa – Con hierbas frescas y pollo criollo.
Caldo de elote tierno – Con granos recién cortados y epazote.
Calabacitas con flor de calabaza – Guisadas con jitomate y chile.
Pipián rojo de Tixtla – Espeso y especiado.
Montaña: herencia indígena viva
Tzic de res – Carne deshebrada marinada en naranja agria.
Uchepos guerrerenses – Tamales de elote tierno.
Caldo de hongos silvestres – Con hongos recolectados en lluvias.
Mole de jumiles – Preparado con insectos de monte.
Tacos de jumiles – Tortillas con insectos frescos.
Tamales de jumil – De temporada, con sabor intenso.
Atole de teja – Con semillas de girasol molidas.
Atole de ajonjolí – Típico en rituales.
Caldo de frijol con hierbas silvestres – De la dieta cotidiana en la sierra.
Mixiotes de res o chivo – Carne adobada en hojas de maguey.
Chileatole serrano – Espeso con chile y masa.
Zona Norte: Taxco y alrededores
Mole rosa de Taxco – Con piñón y almendras, joya de la alta cocina.
Enchiladas taxqueñas – Rellenas de pollo con salsa roja.
Sopa de jumiles – Estacional, con hierbas y chile.
Tacos de chito – Carne seca frita con tortillas de comal.
Pozole taxqueño – Variante con maíz cacahuazintle y carne de cerdo.
Acapulco y alrededores
Ceviche acapulqueño original – Con naranja agria en vez de catsup.
Pescado a la talla tradicional – Asado al carbón con adobo de chile guajillo.
Caldo largo – Con carne de res, verduras y chile.
Enchiladas acapulqueñas – Con salsa de chile costeño.
Tamales de camarón – Rellenos de camarón seco.
Tamal de tichinda – Moluscos negros en masa de maíz.
Caldo de pescado seco – Tradicional de pescadores.
Caldillo de machaca de pescado – Receta poco conocida de barrio.
Atole de ciruela criolla – Bebida dulce de temporada.
Empanadas de tichinda – Cocidas en comal, de origen costeño.
Pozole de camarón – Con maíz y camarón seco.
Atole de mango – Endémico de comunidades cercanas a la bahía.
Conclusión
Estos 50 platillos de la gastronomía guerrerense son testimonio de una gastronomía profundamente diversa, marcada por el mestizaje cultural y la abundancia de ingredientes locales. Muchos ya no se encuentran en restaurantes ni ferias; sobreviven en cocinas familiares, fiestas patronales o en la memoria de cocineras tradicionales.
Rescatarlos es más que un ejercicio gastronómico: es un acto de preservación cultural y turística. Para un destino como Acapulco, donde la gastronomía juega un papel clave en la identidad y el turismo, promover estos platillos es darle voz a la historia viva del Pacífico mexicano.
Información especial del rescate de estos platillos


